Turistas de todo el mundo visitan el local de Flavio Soppelsa no solo para probar los sabores exclusivos, sino para admirar la arquitectura de los 80 y el colorido mural del maestro Luis Quesada. Vasitos y cucuruchos se sirven luego de ser esculpidos como si fuesen obras de arte.
Fuente: https://www.clarin.com/arq/diseno/alquimista-transformo-oficio-familiar-laboratorio-diseno-heladeria-culto-mendoza_0_2iPlcJP2KL.html
